viernes, 16 de noviembre de 2018

La educación en salud para los niños. La higiene bucodental


En un mundo infantil ultra azucarado, saturado de golosinas, una cuidada higiene bucodental es imprescindible no solo para la salud de los dientes y de la boca, sino para todo el organismo en general, ya que es la puerta de entrada a innumerables infecciones, bacterias y virus. Concienciar y educar en este sentido a los más pequeños es un deber de los adultos al que, en ocasiones y por causa directa del mundo acelerado en el que vivimos, no prestamos la debida atención ni dedicamos el tiempo que merece.

Y es que la boca, al ser una estructura tan compleja, crea un ambiente muy vulnerable y propicio para que aparezcan y proliferen bacterias, muchas de ellas naturales y de cierta importancia para procesar los alimentos, aunque no todas y siempre en su justa medida, ya que el exceso de las beneficiosas también puede producir enfermedades y acarrear diferentes problemas de salud.

El cuerpo actúa de forma natural y busca el equilibrio de las bacterias y demás microorganismos que están presentes y actúan en la boca para que se mantenga saludable, pero esta acción no ocurre en los dientes, que son especialmente delicados en las edades infantiles debido a los excesos de almidón y azúcar.


La obligación es de los padres

Efectivamente, para que el niño y posteriormente la persona adulta tenga una sana dentición son los padres quienes tienen que actuar desde la más tierna infancia dando ejemplo y educando en esta necesaria higiene personal.

Los cuidados específicos a los que se tiene que someter al pequeño deben formar parte de los hábitos que ya nunca abandonará a lo largo de su vida. Cuando sean adultos y mantengan una dentadura fuerte y sana, seguramente recordarán con gratitud y cariño los esfuerzos que se hicieron para acostumbrarlos a esos cuidados.

Aunque esta educación debe de ir acompañada de una dieta sana y equilibrada que dosifique la cantidad de azúcar y almidón en su alimentación. Es de vital importancia que comiencen a manejar instrumentos como el hilo dental, el cepillo de dientes, ya que, aunque no lo hagan con precisión al principio, se estarán habituando a ellos. Así mismo se considera imprescindible crear una relación de amistad con el dentista visitándolo con regularidad.

Los padres no deben esperar a que los pequeños tengan la dentadura completa, desde la aparición del primer diente ya tienen que hacer entender que su cuidado es muy importante y establecer desde entonces una rutina básica de cepillado blando, usando por ejemplo una gasa para ello y haciéndolo cuidadosamente, dentro de los juegos habituales entre padres e hijos. Hay que recordar que es de gran importancia hacerles entender que la limpieza bucal es necesaria pero también divertida, introducirles esta necesidad como un juego hará que sean ellos mismos los que lo pidan.

Posteriormente y a medida que el niño crece, se deberán ir adaptando sus necesidades de higiene con productos más adecuados, siempre agradables y frescos, sin forzar la costumbre para que el joven sienta el impulso de revelarse. Se trata de que adapte por sí mismo la sana costumbre de cepillarse los dientes al menos tres veces al día.


Esta es quizás la parte más complicada, sobre todo a ciertas edades en las que la rebeldía sale a flor de piel (pubertad y adolescencia). Para esas etapas los padres deberán hacer esfuerzos extras y tratar el problema con creatividad y no con castigos y enfados.

Los hijos deberán entender que su calidad de vida en el futuro va a depender de lo que hagan hoy, que la belleza y la salud, factores de gran importancia en nuestras sociedades, hay que cuidarlas desde este momento. Y como ya hemos comentado anteriormente, no hay mejor educación que la que se predica con el ejemplo, por lo que los padres deberán limpiar sus dientes a diario y además hacerlo a la vista de los más pequeños, mostrándoles cómo se hace y lo divertido que es, explicándoles cómo pueden llegar a degradarse, a perder el color e incluso a producir mal aliento si no se realiza con constancia y eficacia esta limpieza.

Debemos advertirles que, si no cuidamos nuestras piezas dentales, estas pueden llegar a caerse, mostrando un aspecto físico poco atractivo y sufriendo molestias al masticar.

Podemos dejar que ellos elijan el sabor de la pasta dentífrica, el color del cepillo de dientes o si estos tienen luces o son de sus dibujos animados preferidos. La idea es que ellos se sientan partícipes del gran juego que es el cuidado de sus propios dientes para llegar a adultos con la costumbre bien implantada y una buena relación, con recuerdos agradables, con la higiene bucodental.

No dude siempre en consultar a su clínica dental.
Más info
http://www.caredentdoshermanas.es/

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